martes, 5 de mayo de 2009

Real Madrid-Barcelona



Triunfó un estilo de juego


Tras unos días es necesario fijarse en algunos detalles que decantaron el partido del lado del Barcelona. Un equipo, que como todos sabemos plantea un juego ofensivo total. No sólo en ataque apostando por el balón, sino también en la fase defensiva planteando al rival una presión asfixiante en su salida del balón. Esto se vio reflejado en el tercer gol del Barcelona, tras recuperar la posesión con la presión de Xavi sobre Lass Dirra, jugada en la que Messi marcó solo ante Casillas. El Madrid, una vez más cayó en un error muy habitual en su juego y es que sus medios centros reciben, en muchas ocasiones, el balón de espaladas a la portería rival y además en campo propio. En este caso no sólo se equivoca Metzelder al ejecutar ese pase, también se equivoca Lass Diarra en la toma de decisión en esa situación tan desfavorable y en lugar de darla de cara intenta darse la vuelta. El resultado es la pérdida del balón cerca de su área y el tercer gol del Barça.
Guardiola con un sistema 1-4-3-3, apuesta por tener el balón, basándose en la movilidad de Messi, Henry y Eto´o. Las diagonales y desmarques de ruptura del francés fueron clave. Detrás Xavi e Iniesta dando ritmo al balón jugando a dos toque. Ambos futbolistas dieron una lección de como proteger el balón ante el asedio del rival. La principal diferencia del partido entre ambos equipos fue la gran movilidad de los blaugrana sin balón, con relevos constantes de posición entre los tres arriba y con constantes desdoblamientos ofensivos al poseedor del balón con los excelentes desmarques de ruptura de Thierry Henry.

En frente el Real Madrid apelaba a la heroica con un juego lento y sin ritmo, con un único argumento, la velocidad y desborde de Arjen Robben. El único futbolista que marca diferencias en los merengues. La principal debilidad del Barcelona es su banda izquierda. Hay pocos laterales que puedan defender todo el carril con garantías y Dani Alves es uno de ellos. En cambio Abidal no. El Madrid tenía opciones atacando por banda derecha. Por la velocidad de Robben y su gran regate y por el poderío físico de Sergio Ramos. Así llegó el gol de Higuaín, tras un desdoblamiento del internacional español. En cambio los blancos no tenían la misma facilidad de desborde por banda izquierda, sobre todo por las carencias ofensivas de Heinze y por la superioridad de Dani Alves respecto a Marcelo. Así todo el peligro del Madrid llegaba por banda derecha. Ante este hecho fueron claves las ayudas defensivas (permutas) de Toure a Abidal. El gran problema es que el juego del Madrid se cimentaba sólo en la banda derecha y en muchas ocasiones mientras que Robben conducía y encaraba Higuaín y Raúl estaban estáticos. Los puntas blancos a penas se movieron sin balón, ni tan si quiera un desmarque de ruptura. Sin lugar a dudas el estilo de Pep Guardiola se ve reflejado en los movimientos sin balón de sus jugadores, sobre todo de los tres atacantes, ofreciendo ayudas permanentes y opciones de pase al compañero que posee el balón. Esto marcó las diferencias.

A pesar de las dudas iniciales por parte de la opinión pública sobre si Guardiola lo haría bien o no, se ha impuesto una máxima en el fútbol. La identidad de un equipo y su filosofía de juego. No sólo de un equipo, sino de un club. El 4 de mayo de 1988 Johan Cruyff fue contratado como entrenador del F. C. Barcelona por Josep Lluís Nuñez. Ese día de mano del holandés se creó en Barcelona el nuevo estilo del Barça. Veintiún años después Guardiola sigue creyendo en lo que le enseñó Cruyff.

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